
El gol Adrián Ramos, a favor del Granada, en el minuto 76 del partido contra el Albacete, desató a una afición que se encontraba a kilómetros de ambos equipos. Pamplona se teñía de rojo para celebrar un resultado que catapultaba a su equipo, el Osasuna, a la Primera división. Los jugadores rojillos, que habían seguido el encuentro desde el Sadar, no tardaron en llegar hasta la plaza del Castillo para sumarse a una fiesta en la que no faltaron las bengalas, la música y los cánticos emocionados de los forofos.





de la afición.



El martes la fiesta continuó en la capital navarra. Miles de osasunistas se congregaron junto al Palacio de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, lugares en los que fue recibido el equipo, para ver de cerca a los futbolistas.














